Identidad y familia
DNI y pasaporte, libro de familia, certificados, títulos.
Cómo funciona
Localizado, cifrado y a mano desde el primer día. Después decides quién lo recibe, en qué orden y cuándo. Aquí está cada pieza, con calma, para que sepas exactamente qué pasa en cada momento.
Sin tarjeta · Cancelas cuando quieras
Los cuatro pasos
Escrituras, pólizas, contratos, el libro de familia, la declaración de la renta. Los subes una vez y los tienes localizados desde el primer día, desde el móvil o desde cualquier ordenador, sin volver a buscar en cajones.
Lo que no es un archivo también cabe. Dónde guardas las contraseñas, qué recibos hay que anular, qué hacer con el perro, a quién llamar del trabajo: lo escribes directamente como nota segura, cifrada igual que un documento. Sin crear un fichero, guardarlo en el escritorio y acordarte de borrarlo de ahí.

Una carpeta de entrega no guarda archivos: elige cuáles de los tuyos recibe cada persona. Así el mismo documento puede ir en la carpeta de tu pareja y en la de tu gestoría sin duplicarlo, y si lo actualizas, se actualiza en todas.
Cada carpeta lleva una descripción, para que quien la reciba entienda qué tiene delante sin abrirla: «Lo del piso y los seguros», «Para la gestoría: clientes y accesos».

Para cada persona pones su nombre, su correo y su móvil. Le avisamos de que la has elegido, le explicamos qué significa y qué pasará llegado el momento, y confirma su correo y su teléfono.
Sin esa confirmación no puede recibir nada, y no es burocracia: es lo que impide que alguien con un correo robado abra lo que dejaste preparado. Para descargar hacen falta los dos, el enlace del correo y el código del móvil.

Cada carpeta tiene su forma de entrega, y puedes combinar varias: cuando tú lo digas, cuando te lo pidan, en una fecha o si un día dejas de responder. Te las contamos debajo.

Qué puedes guardar
Las mismas seis categorías de la plantilla imprimible.
DNI y pasaporte, libro de familia, certificados, títulos.
La escritura o el contrato de alquiler, la hipoteca, los suministros, la documentación del coche.
Qué bancos y qué recibos salen de cada cuenta, las pólizas con su número y el teléfono de asistencia.
La medicación y las dosis, las alergias, tu médico, el seguro médico y lo que quieres que se sepa sobre tus cuidados.
A quién avisar, qué clientes hay que atender, tu gestoría o asesoría.
El código del móvil, cómo entrar en tu correo, dónde están tus contraseñas. Y lo que solo sabes tú: lo urgente y lo que puede esperar.
Cuándo se entrega
Pulsas el botón de la carpeta, confirmas escribiendo su nombre y llega en el momento. Para cuando estás bien pero alguien necesita algo ya: tu hijo está en el banco y le falta un papel, tu gestoría necesita los contratos.
Tu persona de confianza pide el acceso desde el enlace que recibió al elegirla. Te avisamos al momento por correo y por SMS, y tienes el plazo que hayas fijado para pararlo. Tú eliges qué pasa si no contestas: que se entregue, para cuando no puedas responder, o que no se entregue y tengan que volver a pedirlo.
Para lo que tiene que llegar un día concreto, pase lo que pase. Disponible en los planes Profesional y Avanzado.
El aviso por inactividad: cada cierto tiempo te preguntamos si sigues ahí y basta un clic. Si un día dejas de contestar, la entrega arranca sola, después de avisarte. Te lo explicamos paso a paso más abajo.
Cuando te la piden
Desde el enlace que le dejaste.
Por correo y por SMS, con el botón para pararlo.
Lo eliges tú: unas horas, un día, tres.
Y elegiste que se entregue, lo recibe al terminar el plazo, aunque no hayas podido contestar.
Abre el enlace de su correo y escribe el código que le llega al móvil.
Ordenado como tú lo preparaste. Horas, no las semanas que tarda reunir un certificado o un poder.

El aviso por inactividad
Basta un clic. Si lo prefieres, entrar en tu cuenta también cuenta como respuesta. Tú eliges cada cuánto: de 7 días a un año.
Siete días, o los que elijas.
Por correo y por SMS, con la fecha en que saldría la entrega.
Tus personas de confianza todavía no han recibido ni un correo, y lo paras con un clic.
Un clic en cualquier momento lo reinicia todo. Y si te vas de viaje, confirmas antes de salir y el ciclo empieza de cero.
¿Por qué 21 días? Para que la entrega salga aunque te pase algo justo antes de renovar y falle el cobro: si no se puede cobrar, las entregas siguen funcionando 30 días. Todo el detalle en el blog

Sin sustos
Antes de que salga nada por inactividad, te escribimos al correo y te mandamos un SMS. Si alguien tiene acceso a tu correo, el móvil sigue siendo tuyo.
Si tu correo rebota y no tienes el móvil confirmado, no contamos tu silencio como respuesta. Esperamos.
Cuando la entrega arranca porque dejaste de responder, pasan dos días antes de que salga un solo enlace.
Desde cualquier carpeta te envías a ti mismo el correo exacto que recibiría tu persona de confianza: el mismo texto, el mismo enlace, la misma pantalla. No se entrega nada y nadie se entera.
Si alguien entra en tu cuenta con tu contraseña puede retrasar el aviso, pero no indefinidamente: pasado un tiempo hace falta un clic deliberado. Y cada vez que se entra desde un navegador nuevo, te avisamos.
El día que hace falta
No necesita cuenta, ni instalar nada, ni pagar. Y no le pilla por sorpresa: cuando la elegiste, ya le contamos que la habías elegido y qué pasaría llegado el momento.
Con tu nombre y la descripción de la carpeta. El enlace vale 72 horas; si le caduca, puede pedir otro desde el mismo enlace: te avisamos y, si no lo paras, se lo enviamos.
Al abrir el enlace le llega un código por SMS. Con uno solo de los dos no se abre nada.
Con los nombres y la descripción que pusiste. Solo lo suyo: nada de las carpetas que no le asignaste.
Tus personas de confianza
Les avisamos y les explicamos qué carpeta es y qué pasará. No se enteran el día que hace falta.
Si eliges varias, decides si reciben todas a la vez o primero la más cercana y, si no responde, la siguiente.
Si cambian de correo o de móvil, lo actualizas y lo vuelven a confirmar. Si un correo o un SMS rebota, te avisamos. Y de vez en cuando te preguntamos si tus contactos siguen al día.
Desde el aviso que reciben, sin dar explicaciones. Te lo comunicamos para que elijas a otra persona.
Ni el contenido, ni los nombres de los archivos, ni cuándo entras.
Situaciones en las que sirve
Tu pareja pide el acceso y en horas tiene las pólizas, los recibos y el teléfono de tu médico.
Antes de salir, lo dejas preparado. Si no das señales en el plazo que elijas, llega a quien digas.
Un amigo o un familiar en otra ciudad recibe lo necesario si un día no respondes.
Tu gestoría o un colaborador recibe los accesos para que tus clientes no se queden parados.
Lo que solo sabes tú —su medicación, sus médicos, sus recibos— llega a tu hermano si a ti te pasa algo.
Lo que tu familia tendría que buscar durante meses —las cuentas, las pólizas, dónde está el testamento, a quién avisar— les llega ordenado y con tus instrucciones.
Para quién es
Os sentáis una tarde y lo dejáis preparado juntos, con la cuenta a su nombre y tú como persona de confianza. Lo que hoy está en una libreta o en su memoria, a salvo y al día.
Tu pareja y tus hijos encuentran lo que necesitan sin buscar: dónde están los papeles, qué recibos pagas, a quién llamar.
Tu familia recibe lo suyo y tu negocio lo suyo, por separado: la gestoría, los clientes, los accesos que solo tienes tú.

En todos los planes
Con documentos y notas seguras, a mano desde cualquier sitio.
Cifrado de todo, y una persona nunca puede abrir lo de otra.
De cada persona de confianza, antes de que pueda recibir nada.
Y tus documentos siguen ahí.
Quién accedió, cuándo y a qué.
Las dos entregas que no dependen de ti, siempre con aviso y plazo para pararlas.
La entrega en una fecha llega con el plan Profesional, y el registro exportable con el Avanzado. Ver los planes
Lo demás, cuando quieras.
Sin tarjeta · Cancelas cuando quieras
Escríbenos y te contesta una persona, no un robot. También a info@anuxis.com.